Con Kenzaburo Oé estoy teniendo lo que yo llamo "una experiencia lateral": es decir, me ha decepcionado lo que he leído de su obra "canónica" (por la que se le conoce y reconoce) pero me ha cautivado lo que he leído fuera de ella. Me explico:
A su obra canónica pertenece la única novela que he leído de él, hasta ahora: "Una cuestión personal". En cuanto a contenidos, son puramente desagradables: un permantente y minucioso recrearse en los malos sentimientos de una persona relacionados principalmente con la cobardía, esto es, la mezquindad, la frustración, el odio, el desamparo... En cuanto a estilo, tiene algún párrafo apasionantemente escrito, pero es poca cosa y dispersa. En cuanto a estructura, hay enormes lagunas tediosas y el final es simplemente apresurado e inverosímil, absolutamente discordante con la marcha de todo lo anterior, trunca en vez de redondear (te queda la sensación de " ¿pero ya? ¿ya? ¿y esto es todo?"). Por último, sólo empiezas a valorarla cuando conoces los hechos en los que está basada: pero que uno necesite conocer los hechos para valorar su narración, es aceptar la pobreza de tal narración. En fin, no le gusta a uno nunca que le echen mierda constantemente a la cara, así que leerlo hasta el final precisa de una dosis enorme de autodisciplina o bien, que es lo que me pasó a mí, una manía imposible de soltar, la de leerse los libros hasta el final. Aunque este libro le ayuda a uno a quitarse tal manía. No recomiendo su lectura.
Y sin embargo, es Premio Nobel. Así que seguí confiando en el prestigio del galardón y leí algunas cosas más suyas. Primero llegó "Un amor especial", libro de memorias que recomiendo a todo el mundo que quiera leer cosas realmente humanas. Y luego "El niño pregunta ¿por qué tengo que ir a la escuela? - Contesta Kenzaburo Oé", un texto más raro pero sanamente perturbador que uno acaba disfrutando: un hermoso y distinto canto a la educación.
Todos los textos tienen un denominador común: el autor proyecta su obsesión en distintos planos. En fin, tendré que seguir atento a la obra de este autor, siempre que no sea famosa.
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Kenzaburo Oé,
Un amor especial.
Ed. Martínez Roca, Barcelona, 1998
VVAA,
Los niños preguntan, los premios Nobel contestan.
Edición de Bettina Stiekel para Ed. Oniro, 2004
Wednesday, October 27, 2010
¿Y los ciruelos chinos?
Un buen libro que uno no tiene forma de clasificar: vamos a dejarlo en "episodios personales poético/novelados" de un profesor de matemáticas de secundaria. Hacen falta libros así, que recuperen ese sagrado principio según el cual el escritor, en el fondo, sólo puede hablar de sí mismo si quiere ser honesto. Un libro a la vez sentimental, a la vez profesional, y siempre reflexivo en su justa medida y narrativo en su justa medida. Críticas certeras y autocríticas aún más certeras. Un libro muy, muy bien escrito, vaya, así que, a paladear.
¿Y los ciruelos chinos? Pues, contando con esta gota de intriga, que se desvela al final.
Gracias, Iria, por este préstamo. No hubiera dado con él de ninguna otra forma.
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Miguel Barreras Alconchel,
¿Y los ciruelos chinos? Retrospectiva ácrona de un profesor de matemáticas.
Ed. Graó, Barcelona, 2009.
¿Y los ciruelos chinos? Pues, contando con esta gota de intriga, que se desvela al final.
Gracias, Iria, por este préstamo. No hubiera dado con él de ninguna otra forma.
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Miguel Barreras Alconchel,
¿Y los ciruelos chinos? Retrospectiva ácrona de un profesor de matemáticas.
Ed. Graó, Barcelona, 2009.
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